El Arsenal selló su billete para la final con una disciplinada victoria por 1-0 ante el Atlético de Madrid en la vuelta, completando la remontada (2-1 en el global) en las semifinales. El gol decisivo llegó justo antes del descanso y dio a los locales la ventaja en un duelo muy igualado. La segunda parte tuvo mucha más intensidad, con el Atlético volcado en busca del empate. Su primera gran ocasión llegó nada más reanudarse el juego, pero una intervención defensiva crucial en el último momento evitó lo que parecía un gol cantado. El Arsenal respondió mediada la segunda mitad con una ocasión prometedora, aunque el disparo se marchó por encima del larguero. Con el paso de los minutos, los visitantes introdujeron cambios ofensivos y aumentaron la presión, generando varias situaciones peligrosas. La mejor de ellas llegó en el tramo final, cuando una ocasión clarísima dentro del área se esfumó, para alivio del Arsenal. Pese al empuje final del Atlético, el Arsenal gestionó bien los últimos compases, controlando la posesión y bajando el ritmo cuando fue necesario. Estadísticamente, los locales remataron más (13 a 9) y tuvieron una ligera ventaja en la posesión (53% a 47%), aunque las ocasiones claras fueron escasas durante todo el partido. El cierre no solo fue tenso sobre el césped, sino también en los banquillos, donde las emociones estallaron entre ambos cuerpos técnicos. El ambiente se caldeó cada vez más, con miembros de los staffs entrando al terreno de juego y breves enfrentamientos cerca de las áreas técnicas. Después, tanto Mikel Arteta como Diego Simeone vieron la tarjeta amarilla, lo que subrayó la intensidad del momento mientras el Arsenal aguantaba para asegurar su presencia en la final. Declan Rice, del Arsenal, destacó con una valoración de 7,6, lo que le convirtió en el mejor jugador del partido.